miércoles, 29 de julio de 2009

Carta de un León a Otro

Animado por unos, me tomo la libertad de publicar el editorial para el mural de la institución en la que laboro. Artículo bastante criticado, por su complejidad (según algunos), o -y estas fueron las críticas que más me agradaron- por su precariedad y simpleza.
Pero dejemos que Ud. decida...
...
Estimado lector:

Es grato dirigirme a Ud., aprovechando la facilidad de este medio, para entablar un vínculo más fraterno, honesto y cordial, en la relación que Ud. y yo habremos de llevar en nuestras futuras conversaciones. Sirva esta oportunidad también para disculparme si –en deleznable descuido-, en alguna oportunidad Ud. no encontró el cobijo o apoyo que buscaba en el momento agudo de su dolencia, o simplemente no recibió el trato mínimo y justo que Ud. merecía, y al cual yo me comprometí el día que recibí el Título de Médico Cirujano, bajo aquella proclama denominada Juramento Hipocrático. No existen justificaciones para ello, pero –os ruego-, permítame enmendar tan reprochable actitud en nuestros siguientes encuentros.

Es la inocencia propia de mi ‘juventud’ la que me anima a intentar acercarme a Ud., pues, convencido –y firme creyente- de los beneficios de la Medicina Basada en la Evidencia (EBM, por sus siglas en inglés) y, consciente de lo escaso de esos 15 minutos que compartimos en mi –pobre, pero honrado- consultorio en la denominada consulta médica ambulatoria, de lo efímero que resulta ese periodo infame de tiempo para satisfacer sus dudas y responder a cabalidad a sus interrogantes, aprovecho los beneficios de este medio relativamente masivo, para acercarme a Ud., y explicarle todo eso que –tanto Ud. como yo- consideramos importante de conocer.

La Medicina Basada en la Evidencia ha revolucionado –literalmente- el ejercicio de la Medicina. A diferencia del modelo tradicional, en el cual el profesional médico basaba su práctica médica en la experiencia acumulada a lo largo de los años (y transmitida generación tras generación entre alumno y maestro), modelo no exento de error y sesgo, la Medicina Basada en la Evidencia fusiona el modelo matemático con el conocimiento médico tradicional, algo con lo que René Descartes soñó y describió como ideal en su genial Discurso del Método.

Permítame ahondar en este concepto. La Medicina Basada en la Evidencia sigue los pasos del modelo científico –sí, ese mismo que tanto le repitieron en las largas y aburridas clases de Ciencias Naturales y/o Biología-, pues ante determinada hipótesis, ésta se verá confrontada con el modelo experimental respectivo para determinar si tal o cual tratamiento funciona o no. Por ejemplo, durante años se recomendaba el uso de los antihistamínicos (i.e., Clorfenamina) para aliviar los síntomas nasales (i.e., estornudos, secreción nasal o picazón nasal) asociados al resfrío común. Esta recomendación se basaba en la experiencia personal de nuestros respetados –aunque a veces obsoletos- médicos tradicionales, la cual pasaba de generación en generación. No fue sino hasta el año 1996, en que las primeras revisiones serias sobre el tema cuestionaron el uso de dichos medicamentos para el manejo de algunos de los síntomas del resfrío común. (Para mayor información al respecto, no dude en consultarme, o revise los siguientes artículos: D’Agostino RB Sr, Weintraub M, Russell HK, et al. The effectiveness of antihistamines in reducing the severity of runny nose and sneezing: a meta-analysis. Clin Pharmacol Ther 1998;64:579–596. De Sutter AIM, Lemiengre M, Campbell H, et al. Antihistamines for the common cold. In: The Cochrane Library, Issue 2, 2006). Si en algún momento yo le prescribí alguno de estos medicamentos, confíe en que hubo razones médicamente justificadas para proceder así, y con los estudios que soportaban dicha decisión.

Entonces, es gracias a la Medicina Basada en la Evidencia que muchas creencias médicas se vieron confrontadas con los experimentos para evaluar cuán ciertas o cuán míticas éstas resultaban. Y los resultados fueron impactantes: ¡Muchos de los conocimientos médicos no tenían el soporte científico suficiente como para considerarse recomendaciones médicamente válidas! Y más aún: Algunos conocimientos médicos de antaño resultaban incluso perjudiciales para la salud de las personas. Por ejemplo, para el manejo de las Crisis Hipertensivas, es decir, para el manejo de la Presión Arterial demasiado alta, antes se recomendaba el uso de Nifedipino (Adalat©) sublingual. Los estudios subsiguientes demostraron que, si bien lograba controlar muy bien la presión arterial, el uso de este medicamento se asociaba a un riesgo inaceptablemente alto de Infarto de Miocardio (i.e., ataque al corazón). Si no fuese gracias a la Medicina Basada en la Evidencia, imagínese, informado lector, cuántas muertes continuarían ocurriendo, simplemente por aplicar los conocimientos tradicionales, que nuestros exigentes maestros nos transmitieron. (Para mayor información sobre este tema en particular, no dude en consultarme, o revisar el siguiente artículo: Grossman E; Messerli FH. Should a moratorium be placed on sublingual nifedipine capsules given for hypertensive emergencies and pseudoemergencies? JAMA 1996 Oct 23-30;276(16):1328-31).

En virtud a lo mencionado líneas arriba, invito a Ud. a participar de la lectura de los siguientes artículos, a fin de conocer la Medicina Basada en la Evidencia de las enfermedades más comunes que –estoy seguro- afligen a Ud. o alguno de sus familiares más cercanos.

Pues recuerde, exigente lector, que la atención médica que Ud. recibe –subsidiada o no por el Estado-, merece ser de calidad. Y Ud. es el encargado de exigirla y fiscalizar su debido cumplimiento.

Roberto J. Bernardo

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