domingo, 19 de octubre de 2008

FujimonteCinismo (sic)

Enciendo el televisor, buscando un cobijo, algo que me haga entender.
¿Cómo se entiende, sino, que días atrás, semanas atrás el inefable Ántero Flores - Aráoz jurara y perjurara que el ejército no era responsable por las denuncias de desapariciones en el poblado de Vizcatán, que éstas eran maniobras de Sendero Luminoso para desvirtuar la lucha antiterrorista, entre otros comentarios, unos con mayor tinte peyorativo que otros? Y ahora, publicaban los diarios, que los cadáveres de los abatidos en combate, que el ejército -pero sobre todo el Ministro- exhibieron días, semanas atrás tan orgullosa y maquiavélicamente, que en dicho entonces afirmaron, correspondían a los terroristas caídos, eran en efecto, de los familiares de la denunciante -oh, sí-, de aquella mujer humilde, a quien un día de setiembre, el ejército en un atropello que nos recuerda el horror de las décadas pasadas, arrebató a sus familiares, entre otros pobladores de dicha localidad, acusando de terroristas a propios y extraños, a diestra y siniestra. Ella lo dijo.
Le arrebataron a sus hermanos. "El ejército se los llevó, señorita", repetía humilde e irasciblemente. Don Ántero, suelto de huesos, respondía en entrevista a Mariella Balbi en Canal N, que era imposible que el ejército estuviera involucrado en desapariciones de pobladores. "Que se investigue", dijo.
Enciendo el televisor, pasmado, iracundo, absorto, taciturno. El periódico revelaba que los cadáveres señalados por el Ministro como correspondentes a los terroristas, eran de los desaparecidos. "El ejército se los llevó, señorita". Cómo duelen esas palabras.
Supongo que Don Ántero pensó inicialmente contraatacar aduciendo que los familiares de esta señora eran partícipes de los remanentes de Sendero. Pero, ¡oh, sorpresa! Ellos estaban registrados en el Comité de Autodefensa de Vizcatán. !¡El Ejército atacando a sus propios aliados! ¿Dónde está el Trabajo de Inteligencia, Sr. Ministro? ¿Dónde está su inteligencia? O, como canta Omar Camino, "¿Quién devuelve al hijo perdido? Vi que un Sinchi se lo llevó..."

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Enciendo el televisor, buscando respuestas, 'buscando algún amigo que se prenda'. Pero el programa de Rosa María dedica casi en totalidad -con pleno derecho, claro, mas ello no lo justifica- a analizar el caso de cierta periodista de espectáculos caída en desgracia. No digo el nombre, pero es un hecho que Ud., leído lector (hoy lei a Hugo Guerra, he ahí el origen de este estilo), sabe a quién me refiero. Todos lo saben. Y eso es lo que más me enerva.
Juan Paredes Castro, editor de política de El Comercio, en mayo de este año fustigó a los medios por la desproporcionada atención que proporcionaron a un tema tan intrascendental (por decir lo menos) en lugar de los temas de relevancia del acontecer nacional, en un país cada vez más inverosímil como es el nuestro, con su democracia precaria, con fracturas para las cuales urge la férula de la conciencia popular (la 'reforma del alma propuesta por García', dirían los unos. Que se reforme él primero, contestarían los otros). La prensa prefirió brindarle las portadas a la vedette animadora de un programa de mediodía, embarazada de la pareja sentimental de la otrora Reina del Mediodía. ¿Ahora recuerdan de qué hablo? Probablemente sí, y eso es lo que más me enerva.
Rosa María empleó cai el todo su programa a analizar el caso de Magaly Medina, sentenciada a prisión efectiva por atentar contra el honor de un futbolista nacional. Ese tema en particular fue más importante que el horror de Vizcatán, que los avances de las negociaciones entre Simon, Ugarte y los carroñeros representantes de esa desgastada Federación Médica Peruana, con sus propuestas desproporcionadas para épocas de escasez como las actuales (como suele ser una constante, todos exigen -no sin razón-, mejores sueldos, mas nadie exige que aquellos sectores que viven con menos de un dólar al día reciban mayor atención del Estado; el poco dinero que hay debería usarse en programas sociales de comprobada eficacia como Juntos en sectores como los que describo. Total, ellos reciben mucho, muchísimo menos que el sueldo que otros pretenden mejorar para sí. Perdón por lo que escribo). Rosa María prefirió referirse al tema de Medina, entrevistar al abogado defensor Nakasaki (abogado de las causas perdidas y peculiares: Alberto Fujimori, Magaly Medina y Luis Valdez -el alcalde de Coronel Portillo, de quien -¿qué duda cabe?- se sospecha de narcotráfico y ser el autor intelectual del asesinato del periodista Alberto Rivero), antes que analizar el acontecer del nuevo gabinete, la lucha anticorrupción, la implicancia de Little Luciana en el escándalo de su padre, del extraño proceder del juez Barreto con respecto a la detención de Schreiber. Rosa María no habló sobre el aumento de presupuesto (y recorte de ejecución del plan original) del Metropolitano entre otras barbaridades que la Municipalidad de Lima y Castañeda Lossio a la cabeza comenten día tras días (¡y sigue gozando de gran popularidad y aceptación ciudadana!). Tampocó mencionó -y en esto fueron cómplices todos los diarios de circulación nacional, quienes sólo dedicaron un reportaje del tamaño de un obituario convencional-, a la negativa del Tribunal Constitucional a aceptar la transferencia de la fiscal Loayza a Lima, pues su vida corre peligro en Iquitos. La fiscal Loayza, en una valentía y coraje poco usual se enfrentó a los grandes mafiosos y narcotraficantes de dicha localidad; más aún, se enfrentó al daddy de todos estos: Fernando Zevallos. Ella no se amedentró ante las amenazas de muerte de estos y prosiguió con la investigación, con la imparcialidad propia de quienes saben que hacen lo correcto. Gracias a ella, Zevallos está siendo condenado. El ratón enfrenta al tigre. Y el Tribunal Constitucional exige que ella regrese a Iquitos, pues 'no se ha comprobado que las amenazas de muerte sean ciertas'. Ella, con la frente en alto, prefirió renunciar, antes que arriesgar la vida. La frente en alto, pues cumplió con su deber cívico y profesional, combatió el crimen dentro de los confines de la ley. Y así se lo agradece el Poder Judicial. Pero nosotros sí le agradecemos, Sra. Loayza (aunque de poco valga).

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Enciendo el televisor, y la noticia es Magaly. Las portadas al día siguiente siguen hablando de ella.
'Cortina de Humo', denuncia ella. '!Cortina de Humo!', permítanme la sonrisa.
Álvarez Rodrich nos dice (también él se equivoca, Sussan) que es una de las herramientas más sofisticadas empleadas por los distintos gobiernos, cuando es empleada con elegancia; elegancia de leguleyada. La Sra. Medina se atribuye tal grado de importancia para hablar de 'cortinas de humo' (de hecho, el análisis de Perú Económico comprueba que Magaly Medina es una de las personalidades con mayor influencia, en una encuesta que evaluó a los intelectuales más -valga la redundancia- influyentes de nuestro medio, así como al ciudadano común). 'Cortinas de humo'. 'Andamiaje' grita el pestilente Toledo. Psicosociales era el término usado en la dictadura de los noventa. La década del fujimontesinismo. O, violando los preceptos de pronunciación, le ataño la 'C' del castellano español, y digo monteCinismo (sic).
En las épocas de la dictadura, los psicosociales fueron el actuar del día tras día. Atarantar a una población de por sí atarantada (me incluyo) con los temas más intrascendentes... 'lo que le gusta a la gente'. La prensa amarilla y sus denigrantes titulares, que bebían la inteligencia del peruano común y corriente, más preocupado por el romance del actor de moda, que por las constantes violaciones a la ley (en un amplio sentido) perpetuadas por la banda de delincuentes apostados en el poder (sirva este mismo párrafo para recordar -'el Perú es un país sin memoria' repite mi madre- que Federico Salas, presidente de la Región Huancavelica, cuando como premier de Fujimori, recibió dinero de MonteCínico, perdón, Montesinos. El castigo por ello fue mínimo, el costo político nulo -aparentemente-, y ahora saluda a la bandera de la democracia. Personajes como Ud., Sr. Salas, repugnan. Ud. y todos esos fujimoristas que pasaron piola cuando cayó el telón. ¡Habla, Kouri!
Una anécdota de reflexión. ¿Recuerdan el reportaje de la Sra. Medina sobre vedettes que practicaban la prostitución? Estos mismos fueron emitidos los días en los que se perpetraba la 'legalización' de la ilegal re - reelección. "¿'Cortina de humo', Magaly?", preguntó la reportera, a lo que Medina respondió que cabía la posibilidad, pero que en tal caso no la incumbía. Hoy, en cambio, ella dice 'todos los gobiernos me han usado de 'cortina de humo'.

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Rosa María dice no creer en la teoría del psicosocial en este caso en particular. Sostiene que para ello este gobierno tendría que desarrollar un trabajo de inteligencia ejemplar, de lo cual, naturalmente carece. Es su opinión, que sin embargo no comparto. No por la ineptitud del gobierno en diversos temas, sino porque, sostener la teoría del psicosocial es afirmar la tamaña taruguez de mis compatriotas. Es decir: "somos tan, pero tan bestias, que con un escándalo de la farándula local, olvidaremos la corrupción del 'Petrogate' entre otros temas'. Y no, no creo que seamos tan bestias. Pero, ojo, es una opinión, y en caso así fuere, es decir, que sí fuese un montaje para distraer a la población, pues no caigamos en dicho juego. Pues como repiten algunos 'en polìtica uno no debe casarse con nadie'. 'El Matrimonio de por sí es cuestionable', responderían los otros.
Hoy, en su columna de Perú 21, Rosa María critica a quienes se embobaron con el tema de Medina. ¡Ella, que le dedicó todo un programa!

Pero sobre este análisis en particular, hablaremos otro día. El calor de la Selva Central apremia.
En los días siguientes vendrá el análisis del por qué de la 'cortina de humo', el por qué del interés masivo tanto de la prensa como del ciudadano de a pie por un tema tan intrascendente como el mismo (véase la ironía, es tan intrascendente que le dedicaremos una sección completa), el por qué (o las causas probables) del video de León Alegría.
Por eso, espero, revisen en los días siguientes, 'El Zúngaro Style', referido a estos temas.
Y en conclusión, hay temas para los cuales urge mayor atención y participación nuestra. La exclusión debe culminar en uno mismo. La exclusión fue el caldo de cultivo para la guerra interna, para el descontento social. Y hasta hoy poco hemos avanzado.
Y no creo que avancemos mucho. No basta con la presencia de Simon.
RJ

PD. Recomiendo la lectura del artículo de hoy 19 de octubre en Perú 21 de Jorge Bruce; un análisis psicoanalítico de la personalidad de León Alegría. En el mismo diario, leer a Rospligliosi, y su suspicacia frente a la labor de Simon. Un día atrás, sábado 18, reír un rato con Juan Acevedo, también en Perú 21.

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