Antes de empezar, mis más sinceras satisfacciones por los errores ortográficos y/o gramaticales de las últimas entradas.
Miscelánea: Temas varios; el orden de presentación es aleatorio. No existen preferencias.
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Día del Padre
Habíame tropezado haciendo sabe Dios sabe qué, y el golpe me llevó a las lágrimas. Sea por el dolor, por la vergüenza o lo que fuere. O creo que ni siquiera hubo trauma alguno de por medio; creo que simplemente no quería entrar a clase.
Él me sentó en su regazo y conversó conmigo, con esa parsimonia y amor que tanto, tanto lo caracterizaba. Me amaba tanto que era imposible para él castigarme por algo. Su inmenso amor. Ése es el recuerdo más grande que tengo de él. Su inmensurable amor.
La admiración tan grande que sentía por él, cuando propios y extraños me recordaban -dudo que hubieran intereses de por medio- la gran persona que él era. Qué gran padre tienes...
Serio y tímido como yo. Sabio como ninguno. Aún cree en un universo de igualdades, donde no existan las exclusiones y la tierra sea de aquel que la cultiva. Honesto hasta los cojones, y quizá ahí recaiga el problema.
Kundera escribió sobre la dicotomía en la que recae aquel que se ve tentado en traicionar al ideal. Aquellos que ya lo hicieron deseaban que Tomás firmara el documento en cuestión (leáse La Insoportable Levedad del ser para entender esto), para así poder decir: "Ven, hasta el más correcto firmó, él también es como nosotros. Ergo, como él era el más correcto y sucumbió, nosotros no somos simplemente unos comodines y etcétera". Los otros, los que no lo habían hecho (los 'correctos'), deseaban también que Tomás firmara para así decir: "Ven, él que era tan correcto sucumbió. Pero nosotros no. Nosotros somos los implacables, los superiores, los morales". O algo por el estilo. Y dicho esto, quiero que se entienda que cuando un 'correcto' comete un error, el resto, la plebe, la jauría, quiero decir, la puta humanidad se atribuye a juzgarlo, a apedrearlo. Si el error lo comete un 'no correcto', el delito genera menos reacciones.
Mi padre se equivocó y lo sabe. Y yo lo sé. Pero a la mierda con todos ellos que se atreven a señalar el dedo acusador (nueva referencia a Kundera). A la mierda con todos Uds. Pues en esa encrucijada que dicha equivocación trajo, él tomó la decisión moralmente correcta. Y él lo sabe. Y a mí me consta.
Por eso amo tanto a mi padre. Lo amo más que a la vida misma. Lo amo con toda la fuerza posible. Y lo extraño tanto. Hubiese querido darle tantas cosas, mas sólo le di dolores de cabeza.
Mi padre, el más grande. El correcto. Y la Vanguardia...
Te extraño tanto, viejo...
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¿Cuándo es que trabajar se volvió una rutina?
Trabajar y estudiar. Y en los intermedios descansar.
"Trata de relajarte un poco", dijo Fabiola.
Yo sólo diría ¿cómo?
Pero la verdadera pregunta, y a ver si alguno de Uds. ausentes lectores me ayuda, es si es tan terrible anteponer mi formación profesional, mi deseado éxito profesional, como prioridad frente a otras situaciones, especialmente la sentimental. ¿Es eso cruel? ¿Acaso no tiene uno que amarse más a sí mismo para así poder amar a otra persona -con sinceridad?
Unos dirán que sí, otros que no, otros dirán que lo importante es el equilibrio.
No se preocupen. Era una pregunta retórica en realidad. No esperaba que una respuesta suya fuera de utilidad en realidad. Perdón por la insolencia.
Se me están yendo los años, y aún no tengo nada concreto. Aunque los bocetos ya empiezan a definirse mejor. Las cosas profesional en sí están mucho mejor.
Pero las sentimentales no tanto.
Hablemos otro día de la fisiología y fisiopatología del amor (prometo hacer un review para Dummies, ¿vale?).
Sólo diré que hoy es la víspera de siempre.
Y que termine esto con Serrat: "Fue sin querer. Es caprichoso el azar. No te busqué ni me viniste a buscar".
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Alberto Fujimori es y será una figura polémica. Adeptos y opositores (gracias al cielo que soy un opositor) existirán, y es difícil que nos pongamos de acuerdo. Pero quiero dejar sentadas algunas evidencias.
Existen fujimoristas muy inteligentes. Y no sólo eso. Existen fujimoristas que son personas EXCELENTES, con una moral increíble, una bondad que no hace más que ruborizarnos al resto de parroquianos.
Mientras la vieja izquierda insiste en señalar que los capitalistas son personajes egoístas, racistas y otra serie de perlas, mientras que el socialismo (¿Nadie sabe qué cosa es el comunismo, Silvio Rodríguez?), es propio de aquellos que aman a los excluidos y luchan por los derechos de los que menos tienen, ergo, son más buenitos, pues digamos que, como señaló Fernando Rospigliosi -si la memoria no me falla-, él ha conocido personas ESTUPENDAS de derecha, así como canallas de alcantaría de izquierda. Y viceversa, claro está.
Si el objetivo era terminar con el terrorismo, ¿qué sentido tiene cercenar los genitales de la víctima, y obligar a la esposa del mismo a comérselos? ¿qué sentido tiene acribillar colegiales durante sus horas de estudio? ¿Por qué las violaciones masivas a mujeres de todas las edades?
¿Por qué el líder de la nación negó la realidad de estos hechos, protegiendo a los responsables inmediatos?
¿Por qué atacar a los periodistas opositores? ¿Para qué espiar a la oposición política? Ya la guerra interna había terminado, Señor Fujimori.
¿Por qué ocultó su nacionalidad japonesa, Sr. Alberto? Y no me diga que fue estrategia de campaña. Esta información se ocultó a la RENIEC, lo cual era una obligación.
¿Por qué quiso postular al senado Japonés?
¿Qué hay de cierto con ello de las torturas a su ex esposa?
Por último. Cierto. Los militares, al igual que cualquier otra persona, merece un juicio justo. También los, sospechosos o no, de terrorismo. Pero para un juicio justo, se debería facilitar el trámite. Entonces, Sr. Rafael Rey, que el ministerio de Defensa proporcione la información de las brigadas que estuvieron presentes cuando ocurrieron los excesos del terrorismo. Bríndese dicha información, para poder ubicar a los responsables. Pero si Ud. obstruye la investigación, no nos venga con la historia de la cacería de brujas hacia las fuerzas castrenses.
Hace 10 años los jóvenes nos trajimos abajo a la mafia. Toledo fue un fantoche oportunista de dicha época. Si Fujimori sale, saldremos nosotros otra vez. Hay muchas coordinaciones clandestinas, y las bases están organizadas. Fujimori fue sentenciado, y que cumpla dicha sentencia.
"El pueblo tiene hambre. ¡Y Keiko está muy gorda!"
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